Viñetas y comentarios de época escritos por Avelino Capelán Pérez (1922 - Montevideo - 2000)

COPLAS CALLEJERAS DE BOTIJAS MONTEVIDEANOS

Anos 1925 a 1935

Generalmente las cantábamos en tono de mofa. Existían las de índole politiquero o patriotero. Las menos eran ditirámbicas. La tonada musical de las cuertetas eran simplonas e idénticas. Hé aquí algunas de ellas:

La más famosa, futbolera, a coro solíamos cantarla a los otros cuadros del barrio que rehuían un partido:

*La batatera
vende batatas
a cinco reales
la media lata.

Dos anti politiqueras:

*Los barrenderos
barren la calle
con los bigotes
del viejo Batlle


*Todas las doñas
barren vereda
con los bigotes
del viejo Herrera.

Dos antipatrioteras:

*Orientales la papa el puchero
ahí enfrente murío un basurero.

*Orientales la papa el boniato
ahí enfrente murió un perro ñato

Dos historicidas:

*Rivera y Lavalleja
eran dos grandes caudillos
por el amor de una vieja
peleaban en calzoncillos.

*Rivera y Lavalleja
eran dos grandes campeones
peleaban en calzoncillos
por no tener pantalones

LAS HELADERAS "A YELO"

Allá por1945, comenzaron a aparecer en los hogares montevidanos pudientes, las primeras "Frigidaires". Tratábase de refrigeradores franceses que, al igual que los Raybestos y las Gilletes, nombres propios de una marca, pasaron por costumbrismo y exclusividad a denominar el objeto como nombre general.

El florecimiento de la petulante vanidad veleidosa de ciertas amas de casa llevó a colocarlos en el patio de la casa, dejando las puertas de calle y cancel abiertas a toda hora, para que fueran visibles desde la vereda... Así, los vecinos se enteraban de que ellos tenían refrigerador importado...

Con las antiguas heladeras "a Yelo" no sucedía lo mismo, se ubicaban en el lugar más fresco ce la casa. Tratábase de un cuadrilongo con patas, tamaño pequeño (menos espacio que enfriar), altura 1.20 m, ancho 60 cm. Cobertura exterior de madera, interior de zinc. Arriba, el recinto donde se colocaba el hielo sobre canaletas. Puerta oscilante para dejar pasar el frío hacia abajo. En realidad no permitía que las bebidas y los alimentos "tuvieran calor"...

El hielo, para su mayor duración, solía ser rodeado de papel de diario o envuelto en una bolsa de arpillera. Ideal lo era una bolsa de arpillera con aserrín en las paredes de la bolsa. Cuando, para mejor enfriamiento y mantenimiento de la carne, ésta se colocaba en un plato encima del hielo, éste se derretía apresuradamente.

Los laterales de estas heladeras tenían interior de caucho. El agua derretimiento del hielo, descendía por un caño trasero a un recipiente inferior que la acumulaba. La bandeja había necesidad de vaciarla de cuando en vez. La puerta poseía burletes de goma y cerraba muy bien, herméticamente.

Yo, el hielo lo pasaba a comprar en el Frigorífico Modelo de Porongos y Martín García. ¿Horario? Cuando "hacía mucho calor", dos veces diarias. Allá me iba, Cuñapirú abajo, con una bolsa fuerte de cuero negro, a las once de la mañana y a las nueve de la noche.

El trozo de hielo poseía unos 18 o 20 cm de ancho. El precio era de 10 centésimos. A domicilio, indefectiblemente, todos los días de verano, aún los días fríos, ese trozo valía 25 centésimos.

LOS BOXEADORES DEL CENTENARIO (1925 - 1935)

Los años insertos entre 1925 y 1935 resultaron la década de mayor esplendor del boxeo uruguayo. Varias resultaron las figuras pugilísticas profesionales de gran destaque, tanto rioplatense cual sudamericano. Hé aquí una nomenclatura de las de mayor resonancia. Ello, acorde con mis lecturas de revistas y diarios rioplatenses, y con los comentarios oídos de los mayores conocedores de la temática boxística; comentaristas radiotelefónicos y aficionados diversos.

JUAN CARLOS CASALÁ - "El Brujo de La Comercial"

En sinnúmero de ocasiones viajé con él en el ómnibus recorrido 162. Ya veterano, mantenía un don de trato digno de destacar. En ese sentido, un caballerazo. Crucé con él en varias oportunidades un diálogo muy ameno. Se bajaba en la calle Cufré. Estilista, artístico en su accionar, peso liviano, peleó en situaciones únicas con boxeadores de categoría variable. Subía y bajaba de peso según las necesidades.


ANDRÉS MIGUEZ - "El Príncipe de los rings"

Un boxeador "científico", al decir de la época. Peso Pluma.


MANUEL ESMORIS

Muy popular entre los livianos, tenía sus hinchas y sus detractores.


GUILLERMO SILVA - "El tigre de La Mondiola"

Al vencer netamente al vasco Castañaga en famoso combate en el estadio de la calle Piedras, elevóse (año 1930) al peldaño más elevado de la idolatría por parte de los aficionados. Cual medio peso pesado pasó a destacarse en Buenos Aires. Famoso por "técnico".


MODESTO GÓMEZ

Peso liviano que trató de superar a su maestro, Casalá.


MAURO GALUSSO

Causó sensación, recuerdo que tuvo una hinchada que lo enalteció a muerte. Contendor destacado del "grone" Silva.


DOMINGO ARREGUI

También del barrio La Mondiola, destacóse en Buenos Aires


GALVÁN

En los inicios poseyó una popularidad avasallante, luego se quedó.


HUGO CARTELLE - "El Torito del Olimpia"

Del barrio Guruyú, el Barrio Olímpico. Se destacó como peso pluma de persistente ofensiva. Constante en el ataque. Como peleador callejero solía exponer una desordenada agresividad impulsada por el fervor de los gritos de su hinchada. Ello y la vida disipada en costumbres, lo encaminó a un declive visible a medida que los años transcurrían.


EL TORITO CARTELLE


Año 1931 en la playa del Buceo

(Recurriendo al "tenía")
Mi amigo Rubén Crucci tenía un hermano mayor que a su vez tenía un caballo de carrera y tenía un Ford 1931 último modelo, abierto, color granate. Y el hermano de Ruben tenía un rancho sobre la playa del Buceo.

Una soleada mañana de domingo invernal, a eso de las 11:00 horas, el hermano de Rubén nos invitó a ir al Buceo a observar un pingo de carrera que se lo estaban vareando en la arena de la playa. Y allá nos llevó. Subimos contentos al flamante Doble Faetón (abierto con capota): olor a hule en el tapizado nuevecito de los asientos negros. Llegamos a la rambla, Descendemos con el Ford hacia la arena marrón, endurecida, cercana a la adomercida orilla. Allí hallábase el pingo con su vareador, chapoteando espumas y olas.

Fue al rato, que pusimos la atención en una chalana que aprontaban tres tipos para zarpar. La hacían dirigerse al mar por intermedio de dos rodillos. Nos acercamos al trío empujante del bote tipo chalana. El vareador y el hermano de Rubén los conocían. Uno de los tipos era Hugo Cartelle, boxeador que, en ese momento se ubicaba entre los mejores del ambiente rioplantense y sudamericano del deporte denominado "de la defensa propia".

Simpático, sonriente, nos explica:
-Anoche tiramos el palangre. Ahora vamos a levantarlo "pal chupín" de las tres de la tarde...

El "loco Cartelle" resultó un famoso de la leyenda populista. Amigos tuvo a granel mientras poseyó guita. Después: ¡salute! Una imagen parecida a nivel pequeño de mentalidad análoga a la de Gatica. Parecido a él hasta en el estilo de boxear: un pegador nato, pendenciero callejero, un millón de trompadas. Un loco lindo. ¡Flor de locazo!

Finiquitó sus días pobre y olvidado. Habí salido de la cárcel imputado por un homicidio que -comentóse persistentemente- otro, alguien que se decía su amigo, había cometido. Una rinñá en un rancho, golpes entre boxeadores empinados. Uno de ellos cae y queda abandonado en el piso. Horas después se enteran de que había fallecido...

¿Una anécdota? Héla aquí:
Cierto periodista, deambulando en busca de una nota a pulcicar, lo encuentra en un boliche del Mercado del Puerto. Lo invita a tomarse una de apuro en el mostrador. Hugo Cartelle acepta y le cuenta que anda en la mala, tirado por la vida. El periodista (narrante de la anécdota) se tira a menos y también le llora su milonga. Entonces el Torito le expresa:
-¿Querés una nota sensacional? Mirá, allá en aquella mesa están tomando tres tipos que no los paso. Le tengo una bronca bárbara a los tres, son tres fanfitas... voy, los reviento a los tres bien reventados, y vos te escribís una nota copera, aunque yo vaya en cana (de más está decir que el periodista disuadió a Cartelle de que cometiera la tropelía).

BARRIO "EL LIBERAL"

Con el transcurrir de los años, he observado un sesgo característico en la mayoría inmensa de los montevideanos, resumen, él, de muy humanas veleidades burguesas y diqueras. Hé aquí la resultancia:

Pocitos, Prado, Carrasco y Malvín, son los cuatro barrios de máxima preferencia pituqueril. Quienes viven en barrios aledaños a los esencialmente denominados, olvidan voluntariamente o ignoran el nombre "feo o reo" de su verdadero pequeño barrio.
Todo ello a colación de la aparición oral por CX 24, Radio Nuevo Tiempo, de un señor veterano barrial bosquejando como imagen sempiterna de que, en Pocitos emergían todo tipo de barrio. ¡Parece que él vive en el "Pocitos del Chopincenter"! Este mercado, levántase en el predio ocupante otrora por el hospital de infecciosos (tuberculosis y lepra) Fermín Ferreira.
En aquellos años de las décadas del 10 al 30 del siglo XX, a nadie que habitara por esos lares se le hubiera ocurrido decir que el hospital estaba ubicado en Pocitos. El veterano que así lo expresó, al ser botija, tanto él como sus ascendientes, lo desconocían.
Dicho predio había sido elegido por el Contador Gastón Guelfi para contruir allí el estadio del Club Atlético Peñarol, pero no bien hizo pública la idea, inmediatamente los intereses creados de los propietarios circundantes ejercieron influencias políticas y capitalistas, y la idea del presidente aurinegro naufragó antes de zarpar...
¿La verdad? A ningún hincha de Miramar (hoy existente su sede en el rebautizado barrio "Nueva Roma" se le hubiera ocurrido decir que su cuadro era de "Pocitos Nuevo" o "Pocitos Oeste". Ellos eran de "Villa Dolores" y chau.
Como asimismo aquellos extraordinarios boxeadores "de color" (negro de piel), Domingo Arregui y Guillermo Silva, destacados en los rings bonaerenses de 1932 y 1933, hubieran dudado que pertenecían orgullosa y públicamente al barrio LA MONDIOLA (desde Av. Rivera hasta las canteras y los ranchos de las rocas costeras entre Pocitos y Buceo).
En el trazo de una perpendicular por la Avenida Luis Alberto de Herrera, desde Rivera a la costa, el "chopin" quedaría incluído en el Buceo, el barrio del Cementerio. Seguro estoy que ello no sería del agrado de los eventuales pretendidos "pociteros".
Me recuerdo entrando por Larrañaga al Fermín Ferreira, allegándome a visitar a un leproso. El pabellón de éstos ubicábase a unas tres cuadras de la entrada frente a la playa del Buceo.
El barrio del actual "chopinsénter", de acuerdo a versiones de vecinos arcaicos (Luis de Lucía y su padre) trocó su denominación de "límite de LA MONDIOLA" por el de "EL LIBERAL", nomenclatura establecida jurídicamente por los rematadores de la zona en sus propagandas afines.

EL BARRIO LA HUMEDAD Y LA CACHIMBA DEL PIOJO

Geográficamente,en la ROU existen varios nombres comunes y prolíferos, asignados por tradición o autoritarismo a determinados arroyos, cañadas, etc. Es así que superabundan los "Sarandí", los "Colorados", los "Tarariras" (la corneta...), etc.
En las denominaciones sectoriales barriales montevideanas, sucedió algo análogo con "el barrio de LA HUMEDAD" y con "la cachimba DEL PIOJO".
La humedad brotante suele surgir, aún hoy, visiblemente en varias calles y veredas montevideanas. Y, antiguamente, varias eran las cachimbas conocidas. EnLa Chacarita del Camino Maldonado, en el "campo chivero" del hoy Parque Batlle, en la punta del canario en "la playa de Mailhos", conocí varias "cachimbas del piojo".
Existió una en los límites del barrio Krüger y La Figurita. Nos la detalló el viejo vecino Don Pancho Rodríguez. Brotaba en la esquina NO de Rivadavia y Defensa. El macizo rocoso, elevado y descendiente por Rivadavia desde Cuñapirú y Garibaldi, derivaba en esa vertiente abundante. Por Rivadavia hacia abajo, nacía el arroyo de Compte. Continuaba hacia los límites del Reducto, cruzaba el barrio Arroyo Secoy desembocaba en la bahía, detrás del hoy edificio de UTE.
El barrio DE LA HUMEDAD lo conformaban las alturas del Barrio Reus al Norte y la pendiente final del Krüger. Comprendía las calles Cuñapirú, Blandengues y Aramburú, desde Municipio hasta Democracia.

EL RANCHO DE PEDROLA


Pedrola, noble muchachón, se inició de guarda. Lungo en estatutra y en compañerismo. Defensor basquetbolístico del Larrañaga. En múltiples ocasiones concurrimos a un rancho del cual era co-propietario, erecto aquél en la calle Sanguinetti, a cuatro cuadras de 8 de octubre hacia el mar...
Rancho-rancho. Característico de los años 10 hasta los 30 y pico... abundante número en ellos en las costas y en las localidades aledañas al Montevideo progresista de aquellos años. Techos de chapas de zinc inglesas, a dos aguas, canaletas conducentes del agua a un aljibe. Pisos, cielo raso y paredes interiores - protectoras o divisibles de piezas de tablas amachiembradas de pino tea.
El rancho en medio del terreno, en elevación, con escalerita protectora de inundaciones y de ratas. Ventanas y puertas externas con saledizos de tejas portuguesas. Alrededor del frente y un lateral, pasadizo con baranda (al igual que los tablados de los años 20).
Los añorados recuerdos de las despedidas, farras y comilonas allí vividas, suman decenas. Aún las simples comidas diarias, improvisadas o de improviso creadas...
Anécdotas existen muchas. Dejémoslas ahí, bajo la bruma melódica de las armonías vertidas por el acordeón de Benito o el rimbombar de los tamboriles "tabareáticos" (del Club Tabaré) del vasco Odriozola.

TRES "RUSOS" INOLVIDABLES

CHANES, RESTEING Y FAVITA

A las personas pelirrojas y pecosas (en pelo y cutis), el vulgo ignorante montevideano de la época (año 1930) acostumbraba a denominarlos con nomenclatura nacionalista-étnica, como ser "rusos". Amén de que a los primeros judíos afincados en el entonces Barrio Reus del Norte, Villa Muñoz, también se les decía "los rusos", motivo por el cual ciertos uruguayos ya aplicaban a dicho barrio la denominación de "la Rusia chica".

EL RUSO CHANES, oriundo del Reducto, aparece en el Peñarol de 1931 en el puesto de half izquierdo: Zunino, Gestido y Chanes, la línea central. De juego fuerte y accionar tesonero, famoso fue su encontronazo -esperado y anunciado- en un clásico de nuestro fútbol con Arsenio Fernández, el aguerrido half derecho de Nacional. De allí sale el ruso sacado en parihuela... También lo recuerdo actuando en un campeonato nocturno en el año 1936, sustituyendo a Gestido. ¡Terminó "largando el chivo" en el lateral derecho de la Colombes!

EL RUSO ROSTEING era conductor adscripto a la oficina Nº 1, año 1946. Allá por inicios de 1939 jugaba de centro half de Nacional. "Mister Risay", novel director técnico albo, lo ubicó de titular, luego llegaría Ricardo Faccio. Fue una de las bases tácticas del inglés paa imponer su sistema de M en defensa y W en ataque.

Rosteing accionaba "al reculié", "pá triqui". Pierna fuerte en la marca, al quitar o recibir la globa, la pasaba a los entrealas retrasados. Con sonrisa sobradora y movilidad cachacienta fue el capitán en el team de la Lína A en algunos partidos del año 1947. Allí jugaba el infrascripto de entreala izquierdo. Machi en el Estadio Martinez Laguarda de San José, contra el River Plate maragato... El ruso me relaja porque no marco... -"Vení vos acá que yo me voy ahí a marcar. Marcá vos, quitála y entregámela..." (En el segundo tiempo no entré).

EL RUSITO FAVA constituyó un guarda tan especial cual funcionario como excelente ser humano en aspectos humanitarios. Juntamente con mi compañero - amigo, el flaco Rizzo, vivimos noches de excelso culto amistoso.

Favita era excelsamente bueno. En ciertas semanas se le ocurrió presentarse "a la pesca" en "los toma hora". Un banco contra la ventana y pared callejera del desvencijado edificio esquinado de la oficina. Allí afincaban sus asentaderas en las madrugadas los guardas apuntados para sustituir a los que eventualmente pudieran faltar al trabajo.

La largada de los coches comenzaba a la hora 3.40 de la mañana. Las fábricas y las textiles trabajaban a todo vapor. El movimiento de la ciudad amanecía esplendorosamente, los coches no podían fallar.

EL "TRIKI ÑAKI" DE "EL TUERTO"

Fue anécdota verídica. Diríamos, increíble, pero aconteció cual cierta. Artífice gestor: "El Tuerto" Camarero, co-propietario conjuntamente con sus hermanos del coche Nº 10 de la línea "A" de C.U.T.C.S.A. Siempre trabajador, el tuerto era una especie de laburante característico de aquél medio ambiente omnibusero de próspero jornal. Pletórico en sus consuetudinarias semblanzas humorísticas, siempre enhiesto en el gesto gesto jocoso. En terminología acorde, estaba siempre "pa la joda".
Y fue por esos años que dió parición una reglamentación municipal de puertas en su abrir y cerrar: trasera y delantera a indicación pertinente del guarda. Por tal, correspondía a éste indicar ambas situaciones de acuerdo a indicaciones de tres resonancias: timbre de piolita, chirrido de botón, o indicación vocabularia del hecho...
Sucedió que a "El Tuerto" se le dió por utilizar una terminología oral populachera en boga por aquellos años. Desechando la indicación en palabra de "por adelante" o "por atrás", en el abrir o cerrar de puertas, entró en una suplantación original, sustituyendo las indicaciones vocabularias del guarda al conductor por dos expresiones populacheras entonces en boga: TRIKI, Y ÑAKI.
TRIKI significaba "abrir la puerta trasera"
ÑAKI significaba "cerrar la puerta trasera"

Enterado de tal sistema, el austero, impertérrito y estricto Inspector General de Tráfico (todavía no había nacido lo de "tránsito"), cita a El Tuerto. Me dijo El Tuerto lo que le dijo a aquél sumo pontífice cutcsístico de otrora:
-¿Acaso yo pronuncio malas palabras? ¿Acaso yo soy un guarda maleducado? ¿Acaso el chofér no entiende lo que le digo? Entonces ¿qué problema hay? Yo siempre simplifico, no digo frases, digo palabras cortitas y al pie...
El Inspector General me narró de la sonrisa que a él le brotó, y de su pensar:
-Allá, en el fondo, El Tuerto tenía sus razones... tan valederas como su sano humorismo de "transportista" (vocablo muy utilizado por la época).

Los años transcurrieron, El Tuerto se jubiló. Y una tarde El Tuerto subió a un ómnibus cual vendedor ambulante y parlante. Parapetóse a la diestra del antigüo chofér, saludó al señor guarda, y parlamentó su retórico discursear:
-Muy buenas tardes distinguidos pasajeros, etcétera, etcétera.
Al otro día me enteré. El Tuyerto andaba en la "llaga" y para pelechar algo se largó a la venta omnibusera. Vendía peines, varios y específicamente explicados en sus virtudes específicas (sirva la redundancia).

En la oportunidad viajera-vendedora en que El Tuerto avisoraba (descubría) entre los pasajeros del bondi a alguien conocido, se hacía el "vischenzo". El Tuerto no subía a coches de la Línea A, en la cual había yugado. Fue entonces que recordé la letra (tanguera-tanguera) de "Vieja Recoba". Aquellos simples versitos nacidos de la pluma y el cuore de Cadícamo, en la interpretación de "La Voz que venció al Olvido" me ofrecían el ocultamiento amargo de quien "se había venido a menos".

EL GORDO DEL ACORDEÓN

Benito Cidrás, nomenclaturamente bautizado por El Loro Collazo como "El Gordo del Acordeón", tenía lomo. De lo contrario no habría podido (o no pudiera) maniobrar con el acordeón-piano. Benito tenía flor de lomo. Y de él (del lomo) pendían las tiras sostenedoras del instrumento sumamente pesado.
Tratábase -el instrumento- de un teclado idéntico al del piano, en faja derecha perpendicular en manipulación. El fuelle central y el teclado abotonado de la izquierda, pertenecían al bandoneón. La sonoridad potencial era orquestalmente formidable.
El acordeón piano popularizóse a partir del año 1934. Las películas neoyorquinas de las orquestas acompañantes de Gardel lo impusieron en el Río de la Plata. Joe Bibiano, definido de nacionalidad ítalo-nortamericana fue el acordeonísta pianístico que acompañó tangueramente a "El Mago" en las películas y en las grabaciones. El sonido "pegó".
Edgardo Donato lo acondicionó a su orqueta típica incluyendo al intérprete Washington Rodríguez. Años después, en 1938, Rodríguez y Bertolín crearon un exitoso dúo jazzístico de renombre en su época.

"LA CASA ES CHICA, PERO EL CORAZÓN ES GRANDE"
Fué éste un eslogan publicitario de la mueblería perteneciente a Raúl Fossatti (Av. Gral. Flores y Vilardebó, esquina noroeste, año 1947). Fosatti conformó un dúo de acordeonistas-piano conjuntamente con el popular Isidro Cristiá. Ambos constituyeron un agrupamiento musical renombrado entre los radio oyentes de la década del 1940.

El gordo del Acordeón "dominaba la güeva" del geito milonguero y poseía un oído musical notable. Un simple tarareo de tonada, e ipso facto el gordo seguía la melodía y el ritomo.
Acunóse en farras y milongueadas de layaa. En Piringundines y prostíbulos suburbanos, en locales lindanes con la braveza y el matonismo verdaderos tugurios del malandrina y el malevaje, macho y hembras ("De puro guapo", tango).
Una verídica anécdota narrada por dos testigos:
Un queco de Pando. El acordeonista sufre un percance fisiológico, es decir una macha cagalera en el momento de mayor efervescencia milonguera.
-No puedo más. No puedo seguir tocando. Tengo que ir al baño. -les dice Benito a las parejas de percales y lengues embuídos en sus cortes y quebradas.
-¡Seguí! -le gritan las voces masculinas y más culonas- ¡Te pagamos triple!
-¡Tengo que ir a merdear...! -magulla el gordo.
-Es lo mismo -acota alguien- ¡tocá desde el cagadero!
Y así lo hace. El gordo va al baño (un cuartito de chapa al fondo del local), se sienta en el cagadoiro, abre la puerta y continúa la emisión de tangos al maloliente compás de los estrunzos salientes...

(Hay que dejar constancia de que el gordo era una persona tan atenta, tan amable, como excelsa en educación).

Oliver Hardy y sus tinguiñazos resignadamente melifluos

Las vivencias pintorescas con el gordo Benito conformarían capítulos de diversidad anecdótica. He aquí una finiquitada en versos:
Balneario Salinas. Tres días de lluvia: calles arenosas-barrosas. Farra diaria de la muchachada que alquiló una casita. Visita a un chalet bacanazo, del gerente montevideano de la firma bonaerense "Toddy".
El gordo en vestimenta blanquecina; todo un rococó espumita... Buzo blanquito, pantalón playero cremita, championes bola de nieve...
Un auto se empantana. Comenzamos el empuje. El gordo también lo hace. La rueda que él empuja comienza a patinar. Y Benito recibe un formidable chijotazo de barro y agua sucia en pleno frente del empilche...
Carcajada general, de todos menos del gordo. Al igual que Hardy, comienza a retirarse quedamente los trocitos de barro. Comento yo: -Con esa patinada trasera no podés hacerte la coladera. Y agrega él: -Una fiesta placentera termina en la escupidera.

Oído total

Con Benito dialogué íntima y musicalmente, expresándonos en distintas ocasiones. Bastaba que le modulara una pieza musical carnavalera de otrora para que él inmediatamente la encajara en las modulaciones de su acordeón piano.
La mayoría de los discos bonaerenses de las troupes, el suscripto los poseía. Algunos adquiridos por mi padre, otros herencias de mis primos mayores o tíos. Yo tarareaba y el gordo comenzaba a interpretar.

Allá por los años 60, al Loro Ramón Collazo se le dió por inmortalizar la imagen lírica de Benito Cidrán, componiendo "El Gordo del Acordeón", una marcha - canción farambulesca al estilo alegre y liviano de Los Atenienses de la última época. Todo un éxito popular, fue grabada en Buenos Aires por conjuntos argentinos, gran prestigio de leyenda para el querido Benito.

EL INSPECTOR DE ZÓCALOS


"Inspector de zócalos" lo habían apodado al canario Sequeira. ¿Motivación definitoria? Una deficiencia cartigular, alguna hernia de disco columnal, la cual lo obligaba a inclinar su cabeza hacia la izquierda, aunque como buen blanco, sus ideas políticas las inclinaba hacia la derecha.
Intimamos en una excursión deportiva de nuestro Club Atlético Línea A hacia Durazno. Él era de aquellos pagos. Introvertido al grado máximo, compañero de asiento omnibusero, lo banqué estólido en su silente acompañamiento. Su asentimiento cabezal fue su única charla.
Fanático a muerte de las riñas de gallos poseía sus lidias rebuscadoras al respecto. Cada oportunidad en que oigo cantar al Mago, "Pobre gallo bataraz" el recuerdo de aquel compañero bonachón llega a mi corazón luego de deambular por mi mente...

Primera anécdota verídica

Era poseedor Sequeira de un faconcito tan afilado como artístico se proyectaba el manguito. Lo utilizaba para cortar los hilos con los cuales se ataban los pacos de los billetes recaudados. De la utilidad del filo del hermoso faconcito baladroneaba cotidianamente. Sentir terminológico de buen pajuerano:
— Lo tengo por las dudas. Por si algún guarda no me entrega la recaudación, o por si algún oficinista pretende llevársela a escondidas.
Humor sencillo que bien pudo trocarse en negro cierta noche en que los amigos de lo ajeno, utilizando los ventanales a la terraza asaltan la oficina número 1 llevándose billetes y monedas. Al día siguiente le pregunto al canario:
— Sequeira ¿y el facón? ¿No lo usó?
— No quiero acordarme, como dice el tango, uno de los chorros lo vio, lo tanteó... tenía un revólver... yo sudaba. Fue entonces cuando me dijo:
— ¡Lindo, muy lindo! ¡Gracias! —y se lo llevó.

Educado el mozo, comentó Sequeira.

Segunda anécdota verídica


Oficina recaudadora. Final de una jornada nocturna. Cruzadas las doce de la noche... Guardas entregando y auxiliares recaudando. Atmósfera especial en ambientación particular para aquellos que las vivimos. Cansancio: en verano sudorífico, y en invierno tiritante. Silencio apenas trunco por algún saludo a la ligera y alguna solicitud de "¿hay papeles?", "¡boletos para mañana!".
Ruidaje de los manipuleos de las monedas... golpeteo sobre el mostrador de la conformación de paquetes... Sonatina de las broncíneas bandejas de las balanzas controlando los paquetes.
Súbitamente se recepciona la lejanía cielística del retumbar de unos truenos. Al rato el fogonazo de un relámpago. Es entonces cuando Briano le pregunta desaprensivamente al canario:
— Sequeira ¿usté tiene gente afuera?
El duraznense solícito, floreándose le responde:
— Sí. Allá por los rojos pagos del Yí tengo varios. Pero todos son blancos.
— Entonces apuresé, vaya dentrándolos porque parece que se viene flor de menesunda.

DOS VIÑETAS GALAICAS


¿FUE JOSÉ EL PADRE DE JESUS?

Inscribiendo el consuetudinario y mensual "adelanto a cuenta de haberes", aconteciome una anécdota tan pintoresca como galaica en sus raíces. Presentábase un electricista de la Planta Industrial a los efectos de gestar el pertinente Adelanto. Pregúntole:
— ¿Cuánto? Gómez.
— Yo no me llamo Gómez. Me llamo López.
— Disculpa. (la etimología del apellido López la conozco: Lop significa "lobo" y la terminación "ez" en el antiguo castellano significaba "hijo de").
Escribiendo su nombre en el Adelanto me sorprendo:
— ¿Cómo? ¿Jesús? ¿Te llamas Jesús de nombre? ¿A ti no te dicen "Pepe"? ¿Dónde está el José?
Fue entonces cuando narrome el caso curioso. Su madre, encinta allá en su Pontevedra. Su padre, en labores de pescador embarcado en el Atlántico y en el Cantábrico. La madre deseaba bautizarlo cual Jesús, pero el padre imponía el nombre de José. Nace el rapaz en día en que el padre se hallaba en alta mar y la madre aprovechó tal situación inscribiéndolo como Jesús. Al retornar el autor de sus días, halló una solución salomónica —pero incongruente— al problema, y dijo:
— Pues entonces, a este Jesús yo le coloco el sobrenombre de Pepe.
He ahí la razón básica de un hiper potente "convencimiento racionalista" al estilar celtíbero.

EL INTRÍNGULIS DE LOS DOS GARCÍAS


Aquellas dificultades burocráticas iban de mayor a máximo. Incidían en ellas la proximidad de los números internos de ambos galaicos propietarios y la idéntica escritura de sus apellidos. Uno: interno número 22.500. El otro: interno número 22.508. Los errores y las confusiones se multiplicaban. Entrega de sobres de uno al otro y viceversa. Descuentos y créditos no correspondientes a los implicados. Un cúmulo de equivocaciones subsidiarias con las consiguientes y complicadas rectificaciones.
Dada esta situación decidí abocarme a darle curso a una idea ya varias veces practicadas en la empresa: agregar a ambos el segundo apellido, un método aclaratoriamente eficaz. Llamo a uno de los dos Manuel García, segundo apellido, Peña. Le expliqué. Sonaba bien aquello de Manuel García Peña. Pero el me contesta escueta y tozudamente:
— Yo no me cambio. Todos mis amigos y familiares me conocen como Manuel García. Y como Manuel García seguiré hasta la muerte. ¡Que se cambie el otro!

Se presenta el segundo Manuel García. Le explico las razones. Este parece comprender, más al final, cuando le pido el segundo apellido, resignadamente me dice:
— Es igual.
— ¿Cómo que es igual?
— Sí, es igual.
— Lo qué es igual.
— El apellido. Yo soy Manuel García García.
¿Final de la historia? Pedí disculpas por la molestia y dejé todo como estaba.

Más tarde reflexioné una moraleja en paráfrasis: "Contra el destino galaico nadie la talla". Axiomáticamente admiré al Paco de Franco, pero no por sus ideas o sentimientos humanitarios, sino por su resolutiva actitud pragmática ante las divergencias de sus connacionalistas: a los gallegos no se les discute, se les ordena.

MAQUECA: UN CACIQUE CARENCIANTE DE ANDURANS


Acotación preambular: sábado 2 de enero 1993. ENDURANCE es el nombre de una nave británica surta en el puerto de Montevideo. Se aprovisiona en el hangar 8 y navega bajo la firma de Houlder. Locutores radiales y televisivos ignaros en asuntos de pronunciación de la ilustre lengua de Molière la denominaron textualmente en pronunciación castellana: ENDURANCE. Tal nombre resulta de un modismo francés muy utilizado treinta años ha, en una mundial especificación bastamente utilizada por periodistas y escritores deportivos. Significado: Reciedumbre física y, principalmente, fortaleza anímica y espiritual. Por tanto, tal galicismo (común en las decenas de los años 20 y 30) corresponde ser pronunciado en su idioma originario, es decir en francés: "ANDURANS". Verbigracia: los campeones futboleros de las Olimpíadas de 1924 y 28, y el mundial del 30 eran uruguayos poseedores de "ANDURANS"...
Trabajando yo en la oficina central, por razones laborales enviaba una correspondencia específica a una sección de oficina número 2. Indicaronme que la recibiría un empleado de nombre Donald Maqueca: "un canario macanudo" me acotaron. Por tal, los sobres iban dirigidos al señor D. Maqueca. Transcurridos los años llego a la dirección de la oficina número 2, y es allí donde me entero de una realidad sorprendente. Dicho compañero no era "el cacique Maqueca", como lo llamaba el suscripto en solfa camaderil. Había descubierto su raigambre británica. Se trataba de Donald Mac Eachen (macquíchen). ¡Oh resabios onomatopéyicos de ciertos ignaros montevideanos patrioteros primarios y directos!

Desgraciadamente, la FATALIDAD (así con mayúsculas en sus nueve letras) cerniose sobre los últimos años de vida del amigo Maqueca, frenteamplista idealístico, franco, fiel en sus convicciones políticas, honrado en su accionar, los últimos años de su existencia los vivió circundado por una casi hipocondríaca amargura.
La dictadura lo afectaba profundamente. Indirectamente en lo físico, pero intensamente en el lamentar cotidiano... Amén de la súbita aparición de la denominada "enfermedad cruel". Sus confidencias engrandecieron mi condición humana (parafraseando a André Malraux). De allí reverdecieron lúgubres frases-ideas que George Elliot vertió en relación con LA ESENCIA DE LA AMISTAD:

¡Qué indecible consuelo
es sentirse uno seguro con otra persona!
No tener que sopesar las ideas
ni medir las palabras,
sino poder derramarlas todas como surgen,
la paja junto con el grano,
sabiendo que una mano fiel
las tomará y reparará
conservando lo que vale la pena
y luego, con un soplo de benevolencia,
esparciendo el resto al viento.

SANTIAGUITO YAÑEZ Y SU GALAICA PROSAPIA INTELECTUAL


Imprevista y fortuitamente nació nuestra recíproca amistad. ¿Punto de partida? Por equis circunstancia debí concurrir a la oficina número 2 (en la cual accionaba como Encargado) a realizar una equis labor contable. Tarde dominguera: poca gente. Hallábame escuchando música clásica en una Spica: CX6. Pasa Yáñez y, de sopetón, me inquiere:
— ¿Sabés lo que estás oyendo?
— Sí. ¿Y vos sabés de qué se trata?
— Pues hombre, bueno sería que yo, justamente yo, no lo supiera. Se trata (ya sé expresaba con cierta petulancia de melómano sapiente) del 2do. movimiento, allegretto de la 7a. Sinfonía de Beethoven, Opus 72 (y me tarareó la raíz motival creada por el Grandioso Sordo).
¿Resultancia del incidente? Fue el puntapié inicial para una simbiosis espiritual-artística entre dos celtíberos coruñenses.
Liberal y culto, viviendo en pleno centro de la ciudad-puerto de La Coruña, Yáñez viose necesitado a huir de las huestes falangistas. Sus padres eran poseedores de una empresa pesquera coruñense. La Coruña era el principal puerto abastecedor de pescado para Madrid. Resultante de ello, sus mayores poseían una posición económico-social destacada en años de la última República Española.
Por liberales y no católicos, declarada la rebeldía fachista, sufrieron los vejámenes de la ultraderecha. Comentando las acusaciones falaces que habían sufrido los suyos y su casa en La Coruña, nos expresaba:
— Ustedes viven en Montevideo, no saben lo que significan, material y físicamente, las represiones de los fachistas. Entran a empellones en tu casa, te revisan todo lo que tienes... si ven libros, estás moribundo... a los pocos días vuelven y... ¡entre rejas!
Avizorando dicho futuro, se las tomó... Una recomendación del republicano José Añón en la panza de un buque inglés...

Posteriormente a esta narración, a partir de aquel nefasto febrero de 1973, entendimos "aquello". ¡El gallego Yáñez tenía razón! Desgraciadamente su grande (y gran) corazón le continuó jugando aquellas "malas pasadas" que, en las tardes oficinescas solían acontecerle. Fue así que, un tropical 4 de enero su corazón de galaico republicano dejó de emitir sus sístoles y diástoles...

APOSTILLAS VÍTRICAS DE UN GALAICO CULTO


Cual coruñense ilustrado, Santiago Yáñez habíase educado en cursos de elevado nivel. La revolución lo erradicó de sus lares. He aquí conceptualidades estereotipadas de su pensar, según y conforme:

La Guardia Civil gallega es la macabra legión de los jinetes del apocalipsis. Sentir el casquear de sus caballos es escuchar la "Danza Macabra".

Hablando en música de la B larga: Beethoven, Brahms y Berlioz son el tridente de la música más Buena, más Brillante, y más Bonita.

Los falangistas eran cabrones ensoberbecidos en su ignorancia.


El tango nunca me interesó: es cuestión de chulos cornudos.

¿Fútbol? Me quedo con los toros. Por lo menos al toro le das la chance de que te coja con sus astas...


Una media en serio, una media en solfa, solíale solicitar su pensar y sentir en relación con los gallegos renombrados en la faz culta. He aquí algunas de sus valorizaciones al respecto (en algo mis criterios también se hallan compulsados):

ROSALÍA DE CASTRO
Quizás después de Sor Juana Inés de la Cruz, la mayor poetiza hispana. Siempre me sorprendió la existencia poética de esta celtíbera tan romántica. Por sus venas habría de correr sangre de algún antepasado mozárabe.

CONCEPCIÓN ARENAL
Jurisconsulta y pensadora afin de reconocimiento valioso, mundial. Comentaban mis mayores que quienes la trataron decían que era tan inteligente cual seria, y tan seria como el mármol.

MARÍA CASARES
Actriz de categoría artística excelsa. Siempre la admiré como republicana y como hembra.

EMILIA PARDO BAZÁN
Escritora española de prestigio literario en su época. Sus obras nunca interesaron a los jóvenes coruñenses. Más, concurriendo a su casa-museo recuerdo un esplendoroso ligustro y la aventura evacuadora detrás de él.

DON RAMÓN DEL VALLE INCLÁN
Extraordinario autor teatral y novelístico. Tísico empedernido mantuvo siempre enhiesta la bandera del liberalismo. Como gallego yo sentía orgullo de que don Ramón fuera tan republicano.

ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
Renombrado autor de "La casa de Troya", con sus obras soñé en mi vida estudiantil.

JOSÉ ALONSO Y TRELLES (EL VIEJO PANCHO)
Recién aquí me enteré de la existencia de este gallego de Rivadeo. Leí los versos del anciano Francisco aquí. Luego no me interesó.

ALFONSO CASTELAO
En Coruña tenía una fama formidable como dibujante y como intelectual.

CAMILO JOSÉ CELA
Era famoso por su desparpajo y tratar de hacer olvidar a todos sus faenas como censor franquista, alcahuetón del Paco bacón (cocho, cerdo).

FERNANDO REY
Padre republicano, adinerado en La Coruña, fue perseguido y se fundió. Se dedicó al cine, Buñuel lo incluyó en "Viridiana". Gran tipo.

INESPERADO: APARECE UN LEÓN GALAICO


¿La verdad verdadera? ¡Nunca lo hubiéramos soñado! Sabíamos de la existencia del león de Castilla, del león británico, el león sueco, hasta de aquel futbolero León de Maracaná.
En la esquina Este-Norte de la antigua (hoy, ex) Avenida Larrañaga y Burgues, existe un legendario bar denominado "El león de Caprera". Designación mencionante de Garibaldi, "el héroe de dos mundos", partícipe de las luchas acaecidas en el Río de la Plata.
Y en la esquina Este-Sur de la ex Larrañaga y San Martín (en pleno Brazo Oriental, el barrio de Luis Alberto de Herrera) un gallego rebautizó (¿1990?) "su bar" con el seudónimo extenso de "El nuevo león de Carballo".
Caprera es una isla italiana ubicada en la costa Nor-Este de la Cerdeña. En ella murió Garibaldi en el 1882, habiendo nacido en la hoy francesa Niza en el 1807.
Mientras tanto, Carballo es una gallega ciudad de la provincia de La Coruña con importante carretera hacia la capital.
Archiconocido lo es el hecho geográfico ecológico de que, El León, es un felino indígena del África. De niños escolares no entendíamos como varias naciones europeas se apropiaban —simbólicamente— de él. Representatividad abundante en escudos europeos; queda hermoso y da aires de invencibilidad. Posteriormente, ya mayores e ilustrados lo comprendimos.
Una demostración más del imperialismo posesivo del cual siempre hicieron gala las naciones del "Viejo" (¿?) continente.
Los uruguayos nos hemos dado el lujo histórico y tradicional de ignorar la inserción en nuestras banderas y o escudos del león (Puma) y el tigre (Jaguar) americanos. Existen memorias, narraciones y documentación (verbigracia: Isidoro de María) atestiguantes de dichas reales existencias.