Viñetas y comentarios de época escritos por Avelino Capelán Pérez (1922 - Montevideo - 2000)

EL TORITO CARTELLE


Año 1931 en la playa del Buceo

(Recurriendo al "tenía")
Mi amigo Rubén Crucci tenía un hermano mayor que a su vez tenía un caballo de carrera y tenía un Ford 1931 último modelo, abierto, color granate. Y el hermano de Ruben tenía un rancho sobre la playa del Buceo.

Una soleada mañana de domingo invernal, a eso de las 11:00 horas, el hermano de Rubén nos invitó a ir al Buceo a observar un pingo de carrera que se lo estaban vareando en la arena de la playa. Y allá nos llevó. Subimos contentos al flamante Doble Faetón (abierto con capota): olor a hule en el tapizado nuevecito de los asientos negros. Llegamos a la rambla, Descendemos con el Ford hacia la arena marrón, endurecida, cercana a la adomercida orilla. Allí hallábase el pingo con su vareador, chapoteando espumas y olas.

Fue al rato, que pusimos la atención en una chalana que aprontaban tres tipos para zarpar. La hacían dirigerse al mar por intermedio de dos rodillos. Nos acercamos al trío empujante del bote tipo chalana. El vareador y el hermano de Rubén los conocían. Uno de los tipos era Hugo Cartelle, boxeador que, en ese momento se ubicaba entre los mejores del ambiente rioplantense y sudamericano del deporte denominado "de la defensa propia".

Simpático, sonriente, nos explica:
-Anoche tiramos el palangre. Ahora vamos a levantarlo "pal chupín" de las tres de la tarde...

El "loco Cartelle" resultó un famoso de la leyenda populista. Amigos tuvo a granel mientras poseyó guita. Después: ¡salute! Una imagen parecida a nivel pequeño de mentalidad análoga a la de Gatica. Parecido a él hasta en el estilo de boxear: un pegador nato, pendenciero callejero, un millón de trompadas. Un loco lindo. ¡Flor de locazo!

Finiquitó sus días pobre y olvidado. Habí salido de la cárcel imputado por un homicidio que -comentóse persistentemente- otro, alguien que se decía su amigo, había cometido. Una rinñá en un rancho, golpes entre boxeadores empinados. Uno de ellos cae y queda abandonado en el piso. Horas después se enteran de que había fallecido...

¿Una anécdota? Héla aquí:
Cierto periodista, deambulando en busca de una nota a pulcicar, lo encuentra en un boliche del Mercado del Puerto. Lo invita a tomarse una de apuro en el mostrador. Hugo Cartelle acepta y le cuenta que anda en la mala, tirado por la vida. El periodista (narrante de la anécdota) se tira a menos y también le llora su milonga. Entonces el Torito le expresa:
-¿Querés una nota sensacional? Mirá, allá en aquella mesa están tomando tres tipos que no los paso. Le tengo una bronca bárbara a los tres, son tres fanfitas... voy, los reviento a los tres bien reventados, y vos te escribís una nota copera, aunque yo vaya en cana (de más está decir que el periodista disuadió a Cartelle de que cometiera la tropelía).