Pedrola, noble muchachón, se inició de guarda. Lungo en estatutra y en compañerismo. Defensor basquetbolístico del Larrañaga. En múltiples ocasiones concurrimos a un rancho del cual era co-propietario, erecto aquél en la calle Sanguinetti, a cuatro cuadras de 8 de octubre hacia el mar...
Rancho-rancho. Característico de los años 10 hasta los 30 y pico... abundante número en ellos en las costas y en las localidades aledañas al Montevideo progresista de aquellos años. Techos de chapas de zinc inglesas, a dos aguas, canaletas conducentes del agua a un aljibe. Pisos, cielo raso y paredes interiores - protectoras o divisibles de piezas de tablas amachiembradas de pino tea.
El rancho en medio del terreno, en elevación, con escalerita protectora de inundaciones y de ratas. Ventanas y puertas externas con saledizos de tejas portuguesas. Alrededor del frente y un lateral, pasadizo con baranda (al igual que los tablados de los años 20).
Los añorados recuerdos de las despedidas, farras y comilonas allí vividas, suman decenas. Aún las simples comidas diarias, improvisadas o de improviso creadas...
Anécdotas existen muchas. Dejémoslas ahí, bajo la bruma melódica de las armonías vertidas por el acordeón de Benito o el rimbombar de los tamboriles "tabareáticos" (del Club Tabaré) del vasco Odriozola.