CHANES, RESTEING Y FAVITA
A las personas pelirrojas y pecosas (en pelo y cutis), el vulgo ignorante montevideano de la época (año 1930) acostumbraba a denominarlos con nomenclatura nacionalista-étnica, como ser "rusos". Amén de que a los primeros judíos afincados en el entonces Barrio Reus del Norte, Villa Muñoz, también se les decía "los rusos", motivo por el cual ciertos uruguayos ya aplicaban a dicho barrio la denominación de "la Rusia chica".
EL RUSO CHANES, oriundo del Reducto, aparece en el Peñarol de 1931 en el puesto de half izquierdo: Zunino, Gestido y Chanes, la línea central. De juego fuerte y accionar tesonero, famoso fue su encontronazo -esperado y anunciado- en un clásico de nuestro fútbol con Arsenio Fernández, el aguerrido half derecho de Nacional. De allí sale el ruso sacado en parihuela... También lo recuerdo actuando en un campeonato nocturno en el año 1936, sustituyendo a Gestido. ¡Terminó "largando el chivo" en el lateral derecho de la Colombes!
EL RUSO ROSTEING era conductor adscripto a la oficina Nº 1, año 1946. Allá por inicios de 1939 jugaba de centro half de Nacional. "Mister Risay", novel director técnico albo, lo ubicó de titular, luego llegaría Ricardo Faccio. Fue una de las bases tácticas del inglés paa imponer su sistema de M en defensa y W en ataque.
Rosteing accionaba "al reculié", "pá triqui". Pierna fuerte en la marca, al quitar o recibir la globa, la pasaba a los entrealas retrasados. Con sonrisa sobradora y movilidad cachacienta fue el capitán en el team de la Lína A en algunos partidos del año 1947. Allí jugaba el infrascripto de entreala izquierdo. Machi en el Estadio Martinez Laguarda de San José, contra el River Plate maragato... El ruso me relaja porque no marco... -"Vení vos acá que yo me voy ahí a marcar. Marcá vos, quitála y entregámela..." (En el segundo tiempo no entré).
EL RUSITO FAVA constituyó un guarda tan especial cual funcionario como excelente ser humano en aspectos humanitarios. Juntamente con mi compañero - amigo, el flaco Rizzo, vivimos noches de excelso culto amistoso.
Favita era excelsamente bueno. En ciertas semanas se le ocurrió presentarse "a la pesca" en "los toma hora". Un banco contra la ventana y pared callejera del desvencijado edificio esquinado de la oficina. Allí afincaban sus asentaderas en las madrugadas los guardas apuntados para sustituir a los que eventualmente pudieran faltar al trabajo.
La largada de los coches comenzaba a la hora 3.40 de la mañana. Las fábricas y las textiles trabajaban a todo vapor. El movimiento de la ciudad amanecía esplendorosamente, los coches no podían fallar.